sábado, 30 de noviembre de 2013

Los juegos de rol deberían…

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 30: Los juegos de rol deberían…

     …ser una diversión estandarizada y con tantos adeptos como los juegos de mesa.

     No, entes diversos. A mí no me preocupa demasiado la buena o mala prensa de la afición ni lo bien o mal comprendida que sea percibida por la gran masa social. No me preocupa lo que diga la prensa cuando algún adolescente pirado se carga a sus padres porque todos sabemos que la culpa siempre, SIEMPRE, va a ser de sus aficiones y, de igual manera que en algún caso le ha tocado pagar el pato al Rol, en otros los detonantes de esos arrebatos homicidas eran los videojuegos o el Heavy Metal. Y no veo que la industria del Metal o de los videojuegos, o sus consumidores, estén demasiado preocupados por el asunto.

     No. El problema es que esta cosa nostra es demasiado pequeñita y tiene un alcance muy limitado, y no hemos sabido conducirla de un modo mejor que nos llevase a una situación mejor. Ése es nuestro pecado: no supimos convertir una afición sana, educativa, edificante y profundamente divertida en una fuente alternativa de entretenimiento familiar. Y es posible conseguirlo, ahí están los juegos de mesa para demostrarlo.

     Durante ese intervalo de tiempo entre que dejé de jugar y la actualidad sucedió algo curioso con los juegos de mesa. Los “eurogames” comenzaron a ponerse de moda y desplazaron en las mesas familiares, siquiera levemente, a los colosos de siempre (trivial y demás). Hoy día todas las familias tienen su “Catán”, su “Carcassone”, algunas hasta una o dos versiones distintas de “Aventureros al Tren”; cosas más complejas como “Agrícola” se han ganado su nicho en el mercado, y hay auténticos adictos a los juegos de mesa entre la mediana y tercera edad. He visto familias (algo más frikis, vale) jugando al Spartacus, al juego de tronos o al Galactica, atraídos a esos juegos por las series de televisión más en boga del momento, y no se avergonzaban de ello. ¿Por qué deberían hacerlo, si se lo pasan pipa jugando?

     ¿Y por qué, entonces, los juegos de Rol no lograron hacerse con una parte de ese gran quesito lúdico? Tengo mis ideas al respecto, desde luego; creo que propuestas tan interesantes como “Fiasco” o “Tejemanejes” llegan algo tarde, o que las temáticas a finales de los noventa se repetían demasiado y no resultaban lo suficientemente atractivas al adulto aún virgen en el rol. Creo que en lo que se refiere a inmediatez, a lo rápido que recibes tu dosis de diversión con un juego de mesa, a la proporción entre tiempo invertido y entretenimiento recibido, los juegos de Rol deben superar un handicap con respecto a sus primos de mesa que a muchos nos pudo parecer insalvable... pero resulta que existen opciones de entrada como "Tejemanejes" (o los muchos indies dungeoneros) para rebatir esta idea. Creo por fin que la duración estándar de una sesión de rol asustaba a los aficionados a la hora de expandir su hobby entre los miembros de sus respectivas familias, sin darse cuenta de que muchos de los juegos de mesa de los que he hablado ahí arriba necesitan su buen par de horas para acabar una partida (y no son pocos los juegos de Rol –aquellos menos tácticos– que pueden disfrutarse en dos horas… o menos).

     Pero todo esto es materia de otro artículo, uno jugoso, y pienso que debería meditar al respecto antes de lanzarme sin flotador a la piscina de la red. Me limitaré a cerrar mi participación en este reto de los 30 días con el que he inaugurado el blog con una respuesta clara y concisa que, al tiempo, es una declaración de intenciones:

     Me gustaría que los juegos de rol fueran una diversión para todas las edades, estandarizada y con tantos adeptos como los juegos de mesa.

     Y hasta aquí lo que se daba. Participar en este reto de los chicos de Trasgotauro ha sido toda una experiencia divertida e interesante que me ha llevado a recordar grandes momentos lúdicos del pasado. Hacía muchos años que no pensaba tanto y tan intensamente en los juegos de Rol. Pero se acabó lo que se daba, ya no hay una agenda que seguir: decimos adiós al railroad del desafío y mañana comenzamos el sandbox anárquico de 
D O B A B A. 


     Confío en que a partir de ahora sigáis por ahí, entes diversos. Intentaré no aburriros.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Manía que tengas a la hora de jugar.

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 29: Manía que tengas a la hora de jugar.

     Penúltimo día, respuesta facilita: ninguna.

     En serio, ninguna.

     Como mucho, prefiero utilizar los dados blanco y negro cuando juego a MERP. Pero tampoco es que juegue demasiado a MERP (¿una sesión en los últimos quince años, tal vez…?). 

     Soy una persona libre de supersticiones. Ni soplo los dados, ni me irrita que otros los toquen, ni tengo un lugar predilecto donde sentarme en la mesa, ni uso una frase característica y reconocible, ni gaitas en vinagre.


     En cualquier caso, como pregunta es bastante chorra. Vale que son treinta, una por día, y eso, pero joer, ¿manías jugando? No me jodas.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Defínete como máster/narrador

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 28: Defínete como máster/narrador

     Caótico, excesivo, cinematográfico, apocalíptico, divertido.

     Me gusta improvisar. Me gusta que los jugadores improvisen, que la partida está viva; no soy amigo de los railroads, y los evito como a la peste. Mi método acostumbra a consistir en plantear a los personajes una situación inicial, un misterio, y dejar que hagan con ello lo que quieran mientras paralelamente sigo las acciones de los PNJs que siguen en segundo plano con sus maléficos planes y no se detienen a menos que alguien interfiera. ¿El resultado? El mundo suele acabar de muy mala manera.

   Interpreto a todos los PNJs que aparecen. A veces son elementos sueltos, secundarios sin interés, y los convierto con ayuda de los PJs en seres fundamentales para el desarrollo. De igual modo, trato de caracterizar las escenas con profusión describiendo no sólo los elementos a la vista, sino también los colores, los olores, la temperatura, el ambiente.

     Ofrezco todo tipo de alternativas, mis partidas se parecen siempre a una suerte de megasandbox, y trato de que cada personaje tenga su propia subtrama a mano para invertir en ella, si le apetece hacerlo.

     Por desgracia mis errores son mayores que mis virtudes. Peco de convertir a los personajes en seres demasiado poderosos; a veces los retos físicos, las confrontaciones cara a cara que les planteo no están a la altura de los protagonistas y se resuelven con demasiada facilidad. Aunque los retos de carácter intelectual no son tan sencillos en mis partidas, y sí muy enrevesados… hasta el punto de que, a menudo, son demasiado enrevesados: repletos de ramificaciones de las ramificaciones, de intereses secundarios, de individuos que trabajan a favor de los enemigos y de los personajes, o en contra de ambos, o de forma aún más caótica que el propio DJ… La contención no es una de mis virtudes, y en ocasiones mis jugadores tienen tantas opciones abiertas a su alcance que literalmente no saben por donde salir, y la partida se muere.

–Joer con la trama. Tira más fuerte de allí, a ver si salta.
–Va a saltar, va a saltar… los huevos va a saltar.

     
     Decía antes que tiendo a ser apocalíptico y cinematográfico. Vicios de escritor, supongo. Me gusta que las sesiones sean muy dinámicas y repletas de cambios súbitos de tono, de la comedia al suspense, del drama al conflicto; para conseguirlo cometo otro tipo de error, y es que en ocasiones peco también de seleccionar a uno de los personajes para darle una importancia mayor que al resto convirtiéndolo en parte esencial de la trama. No funciona bien: un juego de rol no es una película o una novela. Corres el riesgo de aburrir a los otros jugadores o que se quejen, con razón, porque sus personajes no gozan del mismo grado de atención.

     En cuanto a lo de “apocalíptico”, bueno, me gusta que mis jugadores se sientan dentro de algo bigger than life, que son ellos la barrera que protege al mundo de lo que hay agazapado más allá con ansias de despedazarlo todo. Y esto está bien para una campaña; incluso está muy bien. Pero no puede ser que todas y cada una de mis partidas sean como el final de Hellboy, así que es algo en lo que estoy trabajando: me gustaría dirigir algún día una campaña en la que sucedan cosas interesantes pero sencillas, pequeñas, asumibles y sin perder el foco sobre los PJs; algo como lo que han hecho con 13th Age y sus Icons, una escala reducida pero con los personajes metidos dentro de un juego de alcance mundial. 

–¿Por este mundo hemos pasado ya?
–Juraría que no...
–Pues talmente como si hubiéramos pasado.



     Preparo muy bien la trama general, pienso mucho en ella, pero dejo que lleguen las escenas sin mucho control previo. No suelo llevar demasiado material de apoyo a la partida (mapas y demás) porque casi nunca sé hacia dónde va a ir la cosa. Aunque creo que con los años voy mejorando en este aspecto. 

     Y mi mayor debe de todos, no presto la debida atención a los sistemas de resolución de confrontaciones de los diferentes juegos que dirijo. No soy de los que se leen con profusión esa parte del manual, vaya, y eso lo sufren mis jugadores y la partida. También estoy trabajando en ello, no crean… En el lado contrario, leo y domino la metatrama completa de la ambientación en cuestión (para hacer con ella lo que me apetece, claro está).

     ¿La mayor de mis virtudes como DJ? Soy muy atento con mis jugadores y me preocupo por su comodidad: estamos ahí sentados para divertirnos, así que cuando se juega en mi casa se juega con un copioso suministro de comida y bebida, a cada cuál las suyas preferidas; tan copioso que pese a que mis jugadores tienen buen saque siempre acaba sobrando como para otra sesión. Y esa desmesura es una desmesura buena.

     En fin, deberían ser mis jugadores quienes opinaran acerca de todo esto, pero pese a mis muchos fallos como DJ sí creo poder asegurar que mis partidas suelen ser bien divertidas.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Defínete como jugador de rol

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 27: Defínete como jugador de rol

     Entusiasta. Comprometido con el personaje, me gusta mucho darle vida, color, un modo de hablar y comportarse distinto. Y soy más fiel al personaje que al grupo o a la trama: me temo que mis personajes no son de los que se suben al tren de la aventura sin una buena razón.

     Disfruto mucho más con grupos de cuatro jugadores y un DJ. Es el número perfecto para mí. Cinco jugadores sigue siendo un buen número, pero seis ya te obliga pasar demasiado tiempo mirando; y mirar es divertido, pero mucho menos divertido que participar. Soy ese tipo de jugador a quien le gusta sentirse protagonista (y creo que todos los jugadores deben serlo), y como he sido mucho más DJ que jugador trabajo a fondo la historia oculta del personaje para seguir roleándolo entre las sombras. De todos modos encuentro que los juegos de rol son una fuente de satisfacción enorme, con un potencial de diversión ilimitado; así que incluso cuando los grupos son mayores de lo deseado, bien, me siento tranquilo a observar a mis compañeros y disfrutar del espectáculo.

     Me gusta que las partidas alcancen momentos de gran intensidad, que el DJ sepa llevar a su grupo a esas situaciones que hacen que todos los asistentes se levanten de sus sillas; como jugador trato de participar activamente en ese aumento de las emociones, normalmente a través de la interpretación.
   
     En mis debes, no soy el tipo de jugador que más facilita el trabajo del DJ. Mis personajes suelen exigir buenas explicaciones para embarcarse en situaciones peligrosas, o acostumbran a descalabrar grupos actuando con el egoísmo que considero les sería propio, por ejemplo asesinando compañeros si la situación lo requiere; o ignorando un gancho para reunir al grupo secuestrando a otro PJ para sacarle información y luego, er, bien, asesinarlo; o robando el medio de transporte a los otros recién conocidos PJs porque no me lo han querido vender, huyendo después. Creo que poseo el dudoso honor de ser el jugador que más personajes asesinos de compañeros ha conducido en mi grupo.

     No disfruto particularmente de los combates tácticos largos: para mí son momentos entretenidos, pero debo confesar que los misterios complejos me divierten mucho más. Y me encantan esos PNJs villanos que son más listos que tú y se aprovechan de tu trabajo, o frustran tus acciones una y otra vez.

     En resumen, soy un jugador bastante del montón: un tipo a quien le gusta divertirse en la mesa, más bien participativo y algo cojonero para los DJs, pero nada especial.

martes, 26 de noviembre de 2013

Tu dado favorito

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 26: Tu dado favorito

     Durante mis años en el exilio, alejado de mi mesa de juegos, comencé a comprar dos cosas relacionadas con el rol: juegos y dados. Los primeros los ojeaba, en especial los apartados dedicados a la ambientación y las secciones escritas para el narrador (las reglas nunca han sido lo mío); los segundos, los almacenaba. Hasta tal punto que a día de hoy tengo como seis o siete saquetes llenos de dados, de todo tipo, tamaño y color. 

-Hay tantos, Indy, ¿cuál de ellos...?
-No sé. Pero no puede ser de oro.

     Pero de entre todos hay uno (que son dos), que sin duda es mi dado preferido, aquel (aquellos) que más veces ha rodado sobre la mesa y mi segunda compra relacionada con el Rol. Los dados que compré después de aquella primera sesión de juego en casa de Luis "Mis Amigos me llaman Güiso": mi primer dado de 100.

     En la mesa me habían aconsejado "deben tener dos colores claramente diferenciados para que uno marque las decenas y el otro las unidades". Y también "les darás mucho uso, porque te sirven también para el RuneQuest". Les hice caso en todo salvo en lo de "pruébalos en la tienda y compra uno que saque números altos". Menuda chorrada, me dije. Y mira, quizá debí haberles escuchado mejor, porque ésta primera pareja acostumbra a rodar hacia números demasiado bajos... Pero da igual: dos, sencillos, humildes, contrastantes y duraderos:

-Pero Indy...
-Estos son los dados de un carpintero.


     Blanco y negro. Negro las decenas, blanco las unidades.
     Tienen más de veinte años, y siguen siendo mis dados preferidos. Los únicos que nunca presto.

lunes, 25 de noviembre de 2013

El sitio más extraño donde has jugado

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 25: El sitio más extraño donde has jugado
     
     Difícil respuesta.
     ¿El Dungeon de Pepe? ¿El cubil de los tíos demonio en el centro de la juventud de mi pueblo…?

     Una vez jugué una mini sesión introductoria con unos compañeros en un albergue que había sido una cárcel. Y en un viaje a Francia con el instituto, de intercambio, jugué otra mini sesión en el autobús. Pero sitios raros, raros…

     Lo que sí he jugado es con tipos raros, raros. Los arriba mencionados “Tíos Demonio” que asolaban el centro de la juventud con sus gritos, con sus personajes sobredimensionados, capaces de recitar de memoria las reglas completas del Rolemaster (tablas incluidas) y de llorar de emoción tras un crítico, si bien podías jugar con ellos en un lugar idílico su mera presencia lo transformaba todo en un aterrador centro de malignidad, una antesala del infierno.

Mi personaje tiene 100 en todos los atributos.
Tuve suerte en las tiradas, en serio.


     Y, ya puestos, finalizaré mi entrega de hoy hablando del “Lugar más extraño donde vas a jugar en el futuro”: y es que pretendo llevarme a mi mesa en alguna de nuestras rolpartys anuales a un castillo medieval para sentarlos a jugar en la capilla.

Éste sí es un reto, y no lo de los 30 días… 

domingo, 24 de noviembre de 2013

La sesión de juego que menos ha durado

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 24: La sesión que menos ha durado

     La trampa subterránea petada de aliens del Traveller. Odio a mis jugadores por ello.

     A sabiendas de que Aliens es una película de gran aceptación entre el personal de mi mesa de juego (entre otras cosas porque Aliens es DIOS), decidí preparar un megadungeon -antes de saber qué cojones era eso de los megadungeons- situado en las abandonadas instalaciones subterráneas de un planeta remoto, allá, por los confines de una suburbial galaxia del extrarradio. Las mentadas instalaciones estaban, cómo no, petadas de aliens hasta la bandera, incluyendo como premio una reina Alien bien oculta en a saber dónde.

     ¿Alguna vez hacen tus jugadores lo que crees que van a hacer? Bueno, vale, alguna vez. Pero parte de la gracia en esto de los juegos de rol es que son como una obra de teatro en la que no hay guión. En esta ocasión había decidido no preparar ni siquiera una trama a medio esbozar: pensaba soltarlos y dejarles profundizar a su ritmo. ¿Que querían investigar y averiguar algo acerca de lo que ocurrió en las instalaciones?, pues los datos estarían ahí. ¿Que se decantaban por buscar avanzada tecnología alienígena?, no iba a ser yo quien se lo impidiese. Para poder moverme con comodidad preparé unos cuantos mapas con papel hexagonal, y anoté en una libreta índice lo que había a grandes rasgos en cada uno de los niveles del lugar (más de sesenta niveles…). Pero los dejaría avanzar a su ritmo. A lo sandbox con reglas del Traveller.

     Así que llegan al sitio. En una nave cercana al nivel de acceso a las instalaciones encuentran varias cosas interesantes. Mocos alienígenas por doquier, restos óseos con el pecho destrozado hacia fuera, lo que parecía un huevo vacío de evidente origen extraterráqueo… 

     –¿Qué hacéis entonces? ¿Vais a la planta de acceso de la instalación?
     –¿La nave esta tiene alimentación nuclear? –Pregunta Javi– ¿Armas?
     –Mmm. Pues sí, algo habrá. Un núcleo de fusión, armas de mano y explosivos.
     –Pues mira tú qué bien. Sacamos el núcleo, lo metemos en el primer nivel de la instalación, lo detonamos y mandamos todo a tomar pol culo.
     –Ahí le has dado –dijo Raúl.
     –Me apetece ver fuegos artificiales –dijo Vicente.
     –¿Qué hacéis qué…? –acerté a murmurar yo.

¡Mira tú qué bonico nos ha quedado!
¿Te ha dado tiempo a sacar una foto…?


     La partida acabó en el minuto 10 de sesión de juego. Los odio.

     Los odio mucho.

sábado, 23 de noviembre de 2013

La sesión de juego que más ha durado

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.    
     Día 23: La sesión que más ha durado

     Pues sin lugar a dudas el premio gordo se lo lleva nuestro record mundial sectario batido no sin esfuerzo durante la segunda Rolparty: la sesión de Vikingos RuneQuest del Meso, iniciada a las 10:30 de la mañana y finalizada pasadas las 00:30 de la noche. 14 horas seguidas con las preceptivas pausas para almorzar y cenar, así como las obligadas por los apretones de vejiga. 

Sí, soy un vikingo. ¿Qué pasa?
Catorce horas de partida dan para avanzar bastante en la línea temporal...


     14 horas en las que dio tiempo a todo, o a casi todo: combate en tierra contra un grupo de asaltadores enemigos; combate naval, abordaje incluido; intrigas de salón; negociaciones con clanes vecinos para atraernos su apoyo militar en la inminente batalla que iba a sellar el destino de Irlanda; dolorosas traiciones; risas; viaje al inframundo para conseguir que, merced a nuestra sangre, un arma decisiva fuera forjada; y, como no, una gran batalla final entre clanes.

     14 horas.

     Dolorosamente largo.


     Dolorosamente épico.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Las mayores guarradas que has comido durante una sesión

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 22: Las mayores guarradas que has comido durante una sesión

     Los palitos blancos que vician.

     Esta entrada va a ser muy corta y poco enjundiosa, porque como bien saben mis compañeros de mesa yo soy de natural sibarita y acostumbro a acompañar mis partidas de una buena copa de vino o alguna cerveza especial, siempre irlandesa o belga. Una vez me llevé 150 gramos de jamón ibérico de bellota a una partida de Esoterroristas, así que comprenderéis que la pregunta de hoy no va mucho conmigo... pero bueno, es lo que hay: esto es un reto, y hay que apechugar. Como diría uno que yo me sé, haber preguntado otra cosa.
     
     Así que, al ajo.

     Hemos comido cosas muy malas y en muy grandes cantidades durante nuestras sesiones roleras. Sobre todo durante la adolescencia, que es cuando te metes entre pecho y espalda cualquier cosa que te pongan sobre la mesa. 
     Pero ninguna como la cosa esa alargada: los palitos blancos que vician.
     No recuerdo el nombre de estos bichos, y en honor a la verdad, tampoco es que sean tan gran guarrada. Pero hay algo dentro de esos bichos blancos y brillantes algo… algo maligno, algo que no es de este mundo, algo tremendamente adictivo que te obliga a comerlos sin cesar, plato tras plato, bolsa tras bolsa. Mi mesa y yo hemos devorado arrobas de esas mierdas blancas.
     Arrobas.

Esto de arriba blancuzco y alargado, oculto entre las demás cochinadas, no es un tipo de snack. 
Es un Primigenio.
¡¡Ia Ia cthulhu fhtagn!!


     Durante un tiempo, estas malignidades con forma de gusanito, estos arteros entes primigenios aparecían en cada sesión aunque todos coincidíamos en que no eran particularmente sabrosos. Éramos conscientes de que una vez abierta la primera bolsa se adueñaban de nosotros y ya no podíamos ni siquiera mantener la concentración en el juego…

     Terrible.

     No sé cómo consiguieron dejarlos mis amigos; en lo que a mí respecta, mi exilio en el lejano norte por motivos de trabajo me salvó de ese viejo y preternatural mal con forma de gusanito blanco.

     Aunque reconozco que esas aterradoras obscenidades siguen apareciéndose en mis pesadillas, inundándome de sudores y horror y despertándome entre alaridos y lágrimas de pavor.

jueves, 21 de noviembre de 2013

El Pj que te gustaría que llevase tu amigo

     –Hola, Amo. Celebro que vuestro viaje haya concluí…
     –Hola Puri. Esto está hecho un asco, ¿es que no ha venido a limpiar nadie en estos días?
     –Sí, Amo. Pero los del departamento de Reseñas jugaron ayer una sesión de cinco horas probando el rpg ese de baloncesto que tanto le gusta a usted, y…
     –No es de baloncesto, Puri. Es de vampiros y espías. En fin, es igual. Te he hecho venir por dos asuntos que me preocupan. Primero, ¿qué pasa con esas entrevistas?
     –He dejado la primera sobre su escritorio, Amo.
     –Eso es lo que me preocupa. ¿Tú te crees que puedes llamar a “eso” entrevista? ¿Es todo lo que os enseñan hoy en día en la facultad de periodismo? ¡Si parece un puto cuestionario! 
     –Perdón, Amo. Yo...
     –Que no me llames Amo.
     –Perdón, herr direktor.
     –El segundo tema. ¿Se puede saber qué es esto?
     –Mis bragas, Amo.
     –Ya veo que son unas bragas, Puri. Lo que me gustaría es que me explicaras qué demonios hacen las bragas de repuesto de mi becaria sobre la pantalla del Mac.
     –No son las de repuesto, Amo…
     –Me lo temía.

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 21: El Pj que te gustaría que llevase tu amigo

     Digamos que todo depende del amigo.
     Supongo que lo divertido en todo esto es endosar algo que no vaya con la personalidad de la víctima: si tu amigo es calmado y gusta de la conversación y la deducción, le plantas a jugar con un cimmerio con 8 en inteligencia. Si lo que le va es el combate, un erudito. 

Saludos, Señorita. Soy el Doctor Lawson-Howless. 
He acudido a su bien nutrida biblioteca con la intención 
de indagar entre sus volúmenes de saberes arca… 
Oiga, ¿de qué se ríe?


     Y así. De forma que, como mis amigos son varios y el post iba a quedar muy corto, lo que de verdad me gustaría que mis amigos interpretasen es…
     
     DAVID: un sabio y pacífico hobbit. Amable con sus compañeros, calmado, con un elevado porcentaje en cocinar.

     MESO: un vikingo enclenque, leal, y rodeado de hostiles abuelas Trolls con hachas de combate.

     PEPE: Pepe es de los que se lo pasan bien con cualquier cosa. No sé, quizá un archimago maquiavélico y retorcido.

     MONTAÑÉS: un sesudo investigador en un juego dirigido por mí.

     ASIMILADOR: da un poco igual: todos sus personajes son impactantes y todos sus personajes atraen las pifias.

     JAVI: es un tipo ecléctico, así que ya ha jugado con casi cualquier cosa. Quizá el Caballero que, con suerte, va interpretar en Canción de Hielo y Fuego.

     RIKARDO: Un muy acojonado y desarmado personaje de Fear Itself.

     LUIS: “El Irlandés”. Me tronchaba con ese tipo.

     VÍCTOR: la hija de Ehren Heldentodsson.

     TITO SOCAR: No estoy seguro, pero creo que un Jedi Ewok podría estar bien.

     RAÚL: daría cualquier cosa porque ahora pudiera interpretar cualquier personaje.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El Pj que te gustaría llevar

EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS
Día 20: El Pj que te gustaría llevar

     A esta pregunta no le saco yo jugo, lo siento. Siempre disfruto con los PJs; sean creados por mí alalimón con el DJ o sea un personaje pregenerado, yo me lo paso pipa igual. Digamos que tengo la suerte de conducir PJs que me divierten.
     
     Ahora mismo sólo tengo dos pjs activos, uno en cada una de las dos partidas cuya periodicidad alcanza la impresionante cifra de una sesión anual (sigh…), y pese a que ambos son pregenerados por los respectivos DJ los dos me resultan (a mí) memorables por distintos motivos. Uno, ese Ventrue fumador de exquisitas formas, enorme paciencia, refinada educación, elegante estilo,

Señorita, se confunde usted. Yo no le estoy tocando el culo. 
Es su culo quien insiste en rozar mi mano.

     Y el vikingo gordo del RuneQuest, gigantesca tripa, torpe de mente, carácter explosivo, pantagruélicos apetitos, 

Esto es de cuando estaba delgado, que soplaba fuerte el viento y
 salía volando del långskip.
Y mi mujer dice que estoy recio, ojo, no gordo.



     Ellos son los personajes que me gustaría interpretar. Más a menudo, eso sí.

martes, 19 de noviembre de 2013

El Juego que nunca has dirigido y al que te gustaría dirigir

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS
     Día 19: El Juego que nunca has dirigido y al que te gustaría dirigir.

     Y seguimos para bingo con el desafío de los de Trasgotauro.
     ¿Juego que nunca he dirigido pero me gustaría dirigir? Yo diría que el FarWest, esa adaptación de d100 a la cosa de disparar sobre indios, mexicanos y vacas. O a cualquier otro ambientado allí, ya que estamos, en esa frontera norteamericana tan física como metafórica, mediado el siglo XIX y con un tono más cinematográfico que histórico.

Portada añeja para un juego añejo.
Los indios de delante se preparan para parlamentar al estilo Sioux.


     Conseguir un ejemplar de esto es cosa de eBay. O sea, leuros, cruzamiento de dedos para que el producto no llegue muy desmejorado, y contemplación del libro dentro de una bolsa de plástico no sea que se desmembre al salir al sol. Pero ¡no desesperemos! No, mis queridos entes diversos, porque hoy día hay otros juegos ambientados en el oeste, aunque casi todos son una mezcolanza más o menos afortunada de géneros. Vaya, que si lo que buscas es cosas puras puras, dificilillo lo tienes.

¿Es o no es para ponerse choto?


     Entre esas nuevas encarnaciones del nuevo milenio sobresalen dos ante las que merece la pena detener la mirada un ratito:

     -FarWest: o el hijo bastardo de Sergio Leone y el cine Wuxia chino, dentro de un universo steampunk. O sea, cómo ir por un oeste a vapor saltando por los tejados a lo Tigre y Dragón y soltando pepinazos con tu winchester modificado. A mí me mola.

Vente para el Oeste, decían.
Verás Búfalos, decían.
Me cago en el mestizaje de géneros, coño ya.


     -Owl-Hoot Trail: o cómo hubiera sido "El Bueno, el Feo y el Malo" si el feo fuera un ogro, el malo un demonio, y todo el personal anduviera por ahí montado en dinosarios. Una cosa muy, pero que muy weird, a lo Burroughs, publicada por los osados tipos de Pelgrane. Sabido es que a mí que casi todo lo que estos individuos producen me gusta, pero es que este producto en concreto me pone cardíaco. Ah, y con d20.

     Vaya, que no está el panorama rolero contemporáneo tan mal para los viejos aficionados a las pelis del Oeste. Aunque hoy día hay tal profusión de títulos que si lo que te gustan son las pelis del Almodóvar seguro que también encuentras algo adecuado…

–Le digo ¡"Comotacerquesteavío"!, y luego le ataco.
–No puedes. Antes tienes que quedarte en tetas y cantar un Bolero.
–Joer...

     (Por cierto, que cuando digo “casi todo” refiriéndome a los de Pelgrane quiero decir "todo", menos la cosa esa de Lorefinder. Lorefinder caca)

lunes, 18 de noviembre de 2013

El Juego que nunca has jugado y al que te gustaría jugar

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS
     Día 18: El Juego que nunca has jugado y al que te gustaría jugar

     Debería titular este post con algo como “el juego al cuál nunca he jugado, me gustaría jugar, y por fin voy a poder disfrutar pronto”. La respuesta es “Rey Arturo Pendragon”. Pronto en castellano para solaz y deleite de todos nosotros, entes diversos.

En pie y saluden.


     Hay muchos otros juegos a los que no he jugado nunca para mi desgracia, sobre todo los que estaban dentro de mi cartera de DJ: StarWars D6, La Llamada de Cthulhu, Traveller… Siempre con la intención de diversificar y que el menú del grupo fuera lo más variado y sano posible, los diferentes DJs intentábamos no repetirnos con los juegos, con el daño colateral de que acabábamos por no jugar a los juegos que, precisamente, más nos gustaban. Pero no haber jugado al Pendragón, así, con su acentaco, es sin duda la mancha más negra en el historial de mi fértil pasado rolero: siempre he querido pilotar a un caballero de Camelot, pero por desgracia ninguno de mis compañeros DJs dirigía el juego. 

Pedazo mesaca para jugar a Rol.
Anda que no se lo montaban bien en Camelot...


     Quizá debería haberlo comprado en su día para dirigir yo mismo la mega-campaña que acompaña el juego, pero en esa época me negaba a gastar un dinero que no tenía en un juego al que yo quería jugar como PJ. Manías, supongo.

     Pero señores, yo es que es oír el “O Fortuna” de Carl Orff y ya me entran ganas de meterme en una brigantina y ponerme a meter leches. Como escarpias se me ponen los pelos. Así que ahora que va a ser reeditado no se me escapa.
     Como que hay Cthulhu que no se me escapa.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Cómo te ves dentro de diez años con respecto a los juegos de rol

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS

     Día 17: Cómo te ves dentro de diez años con respecto a los juegos de rol

     Jugando mucho más, sin lugar a dudas.

     Para empezar, mi hijo pequeño tendrá ya 12 años. Casi en la flor de la vida rolera. Y los hijos de mis amigos también rondarán los 12 años, con lo que estarán mucho más libres de obligaciones familiares y recibirán más pases pernocta…

 
Obi-Wan no te dijo lo que le ocurrió...
¡Me dijo lo suficiente! ¡Dijo que tú le mataste!
No, Luke. YO soy TU HIJO
Er... ¿que eres mi qué...?


     En segundo lugar, dentro de diez años las plataformas de juego en red con videoconferencia, mesa virtual, dados y todo tipo de material de soporte como Roll20 tendrán una década de vida y su funcionamiento habrá sido depurado hasta proporcionar una experiencia rolera de primera a quienes no disponen de una mesa física donde jugar.

¿Y tú de qué te ríes, Paco?
Na, es que estoy viendo una peli porno interactiva.
¿¿Cómo dices??
Pues eso. Total, si te digo que estoy jugando a rol con los amigotes no te lo vas a creer...


     En tercer lugar, puede que para ese entonces tenga otro grupo de juego regular. Es algo en lo que llevo pensando desde que regresé a la afición hará unos meses. ¿Por qué conformarme con nada, cuando puedo tenerlo todo? Vivo a 28 kilómetros de Madrid, tengo coche, y seguro que no estoy solo en este penar habitual del veterano con hijos que ha visto como su mesa se ha desmembrado, o que se ha visto alejado físicamente de la misma a causa del trabajo y las responsabilidades.

     Por último, una vez superado el bajón editorial de finales de los 90 y primera década del nuevo milenio, parece que los creadores van encontrando el modo de publicar su material nuevo (más interesante que nunca) tanto en formato físico como electrónico. La autopublicación pura no se ha impuesto, por fortuna, pero sí los proyectos de mecenazgo (en especial en el extranjero). Dentro de 10 años puede que este renacimiento de la afición haya sobresaturado de nuevo un mercado que no da para tanto, pero para ese entonces tendremos una cantidad de títulos formidables y, con suerte, las nuevas vías de publicación (las conocidas y las aún desconocidas) impondrán un nuevo estándar de calidad y el número de nuevos títulos se habrá autorregulado con efectividad.

     Así que me veo bien.
     Espero no equivocarme mucho.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Esa interpretación que te sale bordada

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 16: Esa interpretación que te sale bordada
     
     Después de consultar a mis compañeros de mesa, creo que la cosa está clara: los momentos en los que mis personajes más lucen son aquellos en los que actúan como un “Instigador Cobarde” (Óscar dixit). 
¿Instigador cobarde? Bueno, sí. Prudente diría yo, pero vale. Eso de enviar a los demás a que hagan las cosas como deben hacerse mientras tú contemplas los toros desde la barrera es un don para el cual algunos de mis personajes han estado particularmente dotados. 

Yo. Óleo sobre lienzo.

     ¿Que hay que investigar determinadas ruinas para conseguir cualesquiera artefacto u artefactos? Deberíais ir por ahí, muchachos, avanzar por allá, pelear con los tipos y luego ya, si eso, vemos cómo repartir el botín. Por cierto, chicos, me encanta vuestro estilo. Sois unas verdaderas máquinas de matar.

     ¿Monstruos atacando? Creo que es mejor que me oculte en las sombras y vaya a… er… buscar refuerzos por el bien de todos. En cuanto la tormenta amai... los enemigos estén contro... en cuanto ENCUENTRE ayuda regreso.


     ¿Me reta usted a un duelo? Muy suspicaz lo veo a usted, señor. Total, sólo he bromeado un poco acerca de la antiquísima y admirable profesión que practicó su madre, y la madre de su madre antes que ella, en los días en que no semejaba una ballena gris. Aunque esa exacerbada reacción suya tampoco es de extrañar, ya que en este pueblo sólo hay vacas y mierdecillas bastardos andantes y usted, en fin, como que no tiene aspecto de vaca. Acepto ese duelo, por supuesto. Mi compañero “Anatoli Tres Cuerpos” defenderá mi honor, y tal.

     Qué le vamos a hacer. No sólo de paladines y valientes guerreros está poblado el mundo rolero. Alguien tiene que aconsejarlos adecuadamente para que sigan la senda correcta, ¿no os parece?

viernes, 15 de noviembre de 2013

El juego que te gustaría que se publicase/tradujese en el futuro

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 15: El juego que te gustaría que se publicase/tradujese en el futuro

     Últimamente compro mucho material en inglés, y lo estoy disfrutando mucho. Las ediciones tienden a mostrar, en muchos casos, una calidad general superior a sus contrapartidas en castellano, el material puedes adquirirlo en el momento en que sale en su país de origen y no corres peligro de que la editora española abandone la línea a mitad del cuento. 

     De entre todo lo que he comprado en los últimos tiempos me encantaría que se editara aquí el NBA (que no es un juego de jugadores de basquet yanquis, sino uno de espías con vampiros) de Pelgrane, así como sus suplementos (zatoichi quartet y el cercano libro dedicado a Dracula). 

¿Y ahora qué hago? ¿Una tirada en driblar, o qué...?


     Y me gustaría porque creo que hace falta un juego donde los vampiros son lo que tienen que ser, o sea, VAMPIROS, unos cabrones hambrientos de sangre que van detrás de tu culo con la insana intención de convertirte en una bolsa de sangre vacía. Nada de rollos existenciales acerca del dramatismo y perversidad de la no-vida, no: bichos con cientos de dientes en las bocas con ganas de hincártelos todos en el cuello.

Uno: yo no tengo ningún problema existencial.
Dos: no he venido a "abrazar" a nadie.
Tres: quiero tu sangre.


     El juego se mueve a base de GUMSHOE. No se me asusten: GUMSHOE funciona mejor en cualquier cosa antes que en el Rastro (ya hablaremos de él...), a quien su idea acerca de la recogida de muestras lastra completamente el ambiente y jode la sensación de angustia e impotencia ante los primordiales y colegas de fiesta. En NBA es, a mi juicio, donde GUMSHOE mejor funciona.

Juegazo.

jueves, 14 de noviembre de 2013

El Pj más memorable que conoció un pj tuyo

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS
     Día 14: El Pj más memorable que conoció un pj tuyo

     Elrika la Bonica.

¿Os suena, no?
Pues al lado de Elrika la Bonica, la de aquí arriba es la Madre Teresa de Calcuta.


     Sí, señores, Elrika la Bonica.

     Situémonos. Nos encontramos danzando por entre los Reinos Jóvenes y sus copiosos peligros. En concreto, eres un joven sacerdote de alguno de los muchos señores de la ley o del caos (en realidad, da igual: dentro de un rato todo va a importar muy poco) cuando, atravesando unas montañas, conoces a un importante grupo de aventureros entre los que hay un par de elementos de cuidado: un psicópata llamado Neikos (el Caos en estado puro. Ya hablaremos de él en otro momento) y una… una… no sé cómo describirla. Una ¿cosa? horrenda, muy horrenda, horrendísima, una mujer que viaja descocada aun durante el más crudo de los inviernos y cuyo mayor objetivo en la vida es beneficiarse a todo bicho viviente. Claro que no le resulta fácil, porque es más fea que la parte trasera de un radiador.

-¿Qué demonios es… eso? 
-Yo diría que es una mujer. Una mujer muy fea con un palo muy largo.
-Pues viene hacia aquí.
-Hostias...


     La cosa esa va armada con un palo enorme que maneja con las dos manos, y se me acerca.

     –Me llamo Elrika la Bonica –me dice muy seria–. Tengo apariencia 3.
     –Y yo me troncho –digo mientras, efectivamente, tanto mi personaje como yo mismo nos revolcamos por el suelo. Él en los reinos Jóvenes, yo por las baldosas de casa de Jose Javier, el infortunado Master de aquella tarde.
     –¿Te tronchas? –me dice Elrika la Bonica–. Pues me caes mal. Así que te doy con toda mi fuerza con el palo entre las piernas, donde más duele.
     –¿Cómo? –digo yo mientras sigo descojonándome. En ese momento aún pensaba que estaba de broma.
     –Que te reviento los huevos.

     Y eso hizo. Literalmente. ¿Que por qué? Esa pregunta sobra con Elrika la Bonica, mis estimados Entes diversos. Le apeteció, punto pelota.

     Elrika la Bonica, señores, la pesadilla de los Reinos Jóvenes, personaje mítico de un jugador igualmente mítico, mi amigo David y su incontable repertorio de caracteres incomparables: el Dragón Negro, un tipo que iba por Glorantha “transformándose” en un Dragón y haciendo ruidos raros cada dos por tres (“cjuuuu… cjuuuu… Estoy transformáaaaaandome en el Dragóooooon…”); o aquel niño oriental llamado Songoku que participó en dos o tres sesiones… ¡de la Llamada de Cthulhu!; o su militar del Traveller quien, pobre, no le cayó en gracia a su creador y fue suicidado durante su primera sesión utilizando el socorrido método de atacar a otro PJ mordiéndole en el culo…

     Pero ninguno de ellos me causó una impresión tan fuerte como Elrika la Bonica. Ninguno.


     Sobre todo ahí, donde más duele.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El pnj más memorable que has conocido


     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 13: El pnj más memorable que has conocido


     Uno reciente: el elfo oscuro maligno y cicatero de mi reciente partida de Vikingos dirigida magistralmente por el Meso. Prodigio de interpretación con apenas nada, y pese a que la mesa estaba poco atenta a causa de la paliza de jugar que llevábamos encima, el pequeño elfo demostró ser un prodigio de carisma; el Meso cambió su tono de voz y bajó el volumen de forma sutil, insignificante. Pensarías que no puede funcionar. Pero por alguna causa nos clavó a todos a la silla.
     
    Me disculparán la brevedad de la entrada, pero estoy donde cristo perdió el gorro (literalmente), y ando justo de tiempo. Para resarcirme os cuelgo la foto que incluyó Puri en su currículum.

Sí, yo también creo que el colgante es una flor.
¿No?


martes, 12 de noviembre de 2013

El Enemigo favorito al que te has enfrentado

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS
     Día 12: El Enemigo favorito al que te has enfrentado

     Kordul.

     Durante mis primeros días del Señor de los Anillos nuestros caminos se cruzaron, literalmente, con este tipo. Probablemente el individuo dotado del don de la adivinación/oportunidad/ubicuidad más extraordinario que jamás haya visto en un juego de rol. Una excelsa muestra de la aplicación del principio de “Master ex Machina”, la personificación de todos esos momentos en los que hagas lo que hagas sabes que NO PUEDES ESCAPAR.

     Kordul. Cacho perra.

     Los detalles previos permanecen en la nebulosa propia en la que se hunden los recuerdos poco significativos con el peso de las décadas. Sé que amargamos levemente su existencia de villano rencoroso, y que decidimos huir del valle donde campaba a sus anchas sin que nadie le plantase cara. 
Huir a veces es la mejor opción, ¿no? Todo eso de correr para poder replegarse, de seguir vivo un día más, ¿no? Pues no, mis queridos entes diversos: de Kordul no escapa nadie. 


Aquí, la tumba de Cristo.
Si Kordul hubiera puesto la piedra, Jesús seguiría dentro.


     Nuestra vía de escape era la lógica, dijo después nuestro querido master, y consistía en atravesar las montañas por un paso franco junto al río. Hasta ahí, bien. Pero la salida del valle no tenía un ancho de cuatro metros y medio, no: era la típica apertura entre dos montañas. Estamos hablando de kilómetros.
El caso es que por allí vimos una cabaña. La cabaña parecía abandonada. No había ni un solo caballo (nosotros viajábamos rápido), así que era IMPOSIBLE que nadie llegado desde el valle (no sé, algún villano rencoroso) nos hubiera adelantado a pie. Aun en el caso de que alguien fuera tan rápido, era de todo punto más imposible todavía que se le hubiera ocurrido meterse dentro de la cabaña, por si un aquel nos daba por parar allí: los villanos rencorosos con el don de la ubicuidad no te esperan dentro de una cabaña, te atacan durante la noche mientras haces guardia junto a tres o cuatro de sus colegas. Pero Kordul no. Kordul era sibilino, artero, malicioso, más inteligente que nosotros y mejor adivino que la pitonisa Lola: Kordul SABÍA que íbamos a pasar exactamente por allí, que íbamos a detenernos exactamente en ese punto y que íbamos a entrar confiados en aquella jodida cabaña.

¿Es Kordul, verdad? Lo sabía, Sam. ¡Sabía que nos estaría esperando!
Naaaa, tranqui, señor Frodo. Sólo es una araña gigante.


     El combate posterior fue toda una masacre que finalizó cuando a Vicente (el Asimilador, “aquel que atrae las pifias”) se le ocurrió quemar la cabaña; nunca volvimos a ver a Kordul. Pero jamás lo olvidaríamos.


lunes, 11 de noviembre de 2013

El Personaje favorito que has llevado.

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS
     Día 11: El Personaje favorito que has llevado.


No sé por qué la gente me tiene miedo.
Si sonrío sin parar...

     Difícil responder cuando has jugado con tanto personaje divertido. Como jugador soy de los que tratan siempre de darle un pasado al personaje, una identidad única y un tono distintivo; consigues algo pintoresco casi siempre, aunque no acostumbra a parecerse a tu objetivo inicial… pero al final, inevitablemente, acabas cogiendo cariño al bichejo.

     Como Aglaredhel, el arquero elfo milenario que se paseaba por la Tierra Media metiéndose en líos porque se aburría en su bosque. O Morlac Bigg’egger, Hechicero de Pan Tang, un tipo alto y adusto, nada amigo de sus amigos, egoísta, envidioso, con el corazón más podrido que el de un político español. O el bueno de Atrox, oriundo de Dorwinion, la tierra de los vinos, uno de los guerreros más talentosos de su tiempo, quien sólo pretendía hacer algo de dinero por la Tierra Media para regresar a su casa junto a su familia. O Paul Engel “Corso”, asesino profesional en el mundo de Kult, cuando los juegos no eran para niños. O Russell Seabolt, Ventrue paradigmático, empresario, inversor, estudioso de lo oculto. O Mirabella Brotenuevo, cocinera hobbit. O cierto Túnica Negra, quien vendió su alma a Nuitari por conseguir una brizna de poder y que era capaz de asesinar por la espalda a un amigo con tal de alcanzar sus oscuros objetivos… He disfrutado de grandes tardes con todos ellos. Pero creo que con ninguno me divertí tanto como con Sentencia.

     Sentencia es pistolero, antaño sheriff, ranger, guardaespaldas, asesino a sueldo, y ahora cazarrecompensas, un tipo alto con la pinta y el sombrero negro de Lee van Cliff, una especie de agente del caos que pasea por el oeste junto a su compañero “El Irlandés” repartiendo muerte indiscriminada a quien se ponga por delante, deshaciendo entuertos si se tercia, aceptando los peores y más turbios trabajos por un puñado de dólares, ahogando su conciencia en litros de alcohol y firmemente convencido a un nivel primordial de que el Oeste debe seguir siendo un lugar inhóspito para con el hombre, una suerte de décimo círculo infernal cobijo para los peores reductos de la sociedad. 

Se me ha acoplado el chino éste, y no hay manera de quitármelo de encima.
Va, venga, voy a matarlo.



A ese lugar de depravación y desenfreno, Sentencia lo llamaba “hogar”. Con Sentencia amargué varios días de la vida del DJ (Rikardo), pero pocas veces he disfrutado tanto en mi ya larga historia lúdica.  

domingo, 10 de noviembre de 2013

La historia que siempre recuerdas con tus amigos

     

     Hoy voy a utilizar mis superpoderes para publicar mi respuesta diaria al desafío de Trasgotauro… mientras sobrevuelo Europa camino a los Emiratos Árabes. Y así va a suceder en los próximos días, puesto que mis múltiples obligaciones laborales allí, donde las cruzadas, me complican mucho la cosa de postear cosas lúdicas a tiempo real. Pero no pasa nada, entes diversos: incluso si el avión se cae a medio vuelo (esperemos que Lord Arioch no tenga tanta mala leche. Total, apenas me he metido con él. Últimamente) yo seguiré publicando desde el más allá, siempre al pie del cañón, manteniendo la…
     (–Oh, Amo. Vuestras sobrenaturales capacidades me ponen taaan ca…)
     Er… En fin. A lo nuestro.
     (–Puri, te tengo dicho que no me interrumpas mientras me dirijo a la concurrencia virtual. Que no se repita)

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     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 10: La historia que siempre recuerdas con tus amigos

     Hay tantas… Por ejemplo, jugando a StarWars d6 un grupo llegó a un hotel de espaciopuerto en un planeta perdido y el dueño les dijo, al entregarles las llaves, “tengan cuidado con los mosquitos”. Los pjs no hicieron mayor caso, y al día siguiente descubrieron que los habían desvalijado: los “Mosquitos” eran algo más grandes y mucho más criminales de lo esperado.
     O aquella historia durante una sesión de “La Llamada”, cuando un sacerdote borracho decidió bendecir una botella de bourbon para usarla contra unos vampiros, y se la derramó entera encima. Fue gracioso verlo brillar como un gusiluz cuando un policía detuvo el coche de los pjs y comenzó a decir, “aquí huele a alcohol. Muéstrenme los papeles del vehículo”. Todo ello mientras los colmillos del mentado policía iban creciendo.
     Muchas.
     Hubo una vez que en el lejano oeste una bala rodeó una roca para alcanzar a un pj. Y otra en que un pj que llevaba a un guerrero de lo más patán a quien nadie hacía el menor caso dada su patanidad resolvió la partida lanzando un “separación del Alma” al minotauro que pretendía desayunarse al grupo entero. Parece una acción más dentro de una partida normal, ¿verdad? Pues una década después aún nos reímos al recordarlo.
     Pero hay una anécdota que para mí es la más grande. La madre de todas las anécdotas. La anecdotaza. Ya la mencioné de pasada el día 7, así que puedo ahorrarme los preámbulos y pasar a relatar la famosa pifia conocida como:
     
     “¡LANZAMIENTO DE PESO!”

     Hay días en que un Enano no debería levantarse de la cama.
     ¿Recuerdan esa secuencia de la trilogía fílmica del Señor de los Anillos cuando durante el asedio del Abismo de Helm alguien lanza a Gimli como si fuera un fardo contra un grupo de Uruks? Pues eso ya lo habíamos inventado nosotros años antes.
     Con funestos resultados.
     Pasaré sobre los antecedentes con la mayor celeridad posible. Un enano prisionero, su grupo lo rescata, el enano apenas puede moverse, llegan hasta una especie de zanja-trampa cuyo fondo está repleto de estacas, el enano no puede saltar.
     Ahora viene lo bueno. Uno de los personajes dice, “yo lo lanzo al otro lado”. Todos nos asustamos, porque ese jugador es Vicente. Y Vicente atrae las pifias.

No, por dios, no. Por lo que más queráis...
¡No dejéis que Vicente me ponga las manos encima...!


     –Oye, ¿y por qué no buscamos unas tablas o algo e improvisamos un puente? –digo yo.
     –Que no, que yo lo lanzo.
     –Mira, Vicente –dice el jugador que pilota al enano–, como le pase algo a Bofug, hijo de Bofur, hacha de Moria, yo te capo. Te capo a ti, no a tu personaje. Corrijo, te capo a ti y a tu personaje.
     –Na. Yo lo lanzo. Trae al enano.
     –No, por dios. Que alguien lo detenga…

     Vicente tomó al magullado enano y lo lanzó con toda su fuerza hacia el otro lado de la zanja. Pero como hemos repetido cienes y cienes de veces Vicente atrae a la pifias, y claro, la cosa acabó como tenía que acabar: con el Enano cayendo hasta el fondo y muriendo atravesado por las afiladas estacas.
     Para ese entonces Raúl había enrojecido. No como quien muestra vergüenza, o timidez, no: Raúl estaba rojo. Rojo tomate. Rojo ketchup. Deduje que debía estar cabreado porque, además del inusual color de piel, en lugar de hablar, temblaba (eh, siempre he sido un hacha deduciendo cosas). La mano se cerró en un puño, los nudillos se tornaron blancos.
     A todo esto, con Vicente parecía que no iba la cosa. Le dio una risa, algo habitual en él, y se dispuso a dejar el cadáver detrás de un salto (era irrecuperable, en todo caso). Así que tomó carrerilla, y…

     Ras.
     Pifia.
     Al hoyo. 

     Encima del Enano, por cierto, quien sufrió la ignominia de ser aplastado por el cadáver del iluminado que lo había enviado al infierno. Épico.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Tu mayor pifia alrededor de los juegos de rol

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS.
     Día 9. Tu mayor pifia alrededor de los juegos de rol.

     La situación más dolorosa, mi gran pifia alrededor del rol, puede que una de las situaciones más tristes en lo relativo a mi vida lúdica (aunque no la más triste) ocurrió poco después de empezar a jugar. Y aquí viene una de esas historias de viejo cebolleta que el respetable puede saltarse con alegría, si se le antoja.

     Yo me incorporé a una mesa estable (ya lo he contado en el pasado), con todo lo que eso significa. Ellos eran seis, y mi llegada supuso una ampliación más importante de lo que puede llevar a pensar la ligera variación del número: no funciona igual de bien una mesa de 1+5 que una de 1+6. Un tiempo más tarde a la mesa se sumaron otros dos jugadores: Raúl, quien participó durante unas semanas, y Javi, quien llegó acompañando a Raúl con la intención de jugar… y no llegó a estrenarse. 

     ¿Por qué no se estrenó? Pues porque la mesa se había convertido en un monstruo de proporciones bíblicas. Éramos demasiado jóvenes como para gestionar el asunto de forma razonable, supongo, pero no cabe duda de que 1+8 no es el número ideal para que las sesiones sean divertidas por igual a ojos de todos los protagonistas, o que gocen de un ritmo ágil y sano. Con el tiempo y las diferentes responsabilidades de la vida te das cuenta de que el número ideal si quieres jugar de forma regular es de ocho a diez, porque aseguras juntar a tres o cuatro por sesión. Pero en aquel entonces nadie se perdía una partida, y a todos resultaba evidente que había que operar antes de que el problema fuera a mayores.

     Los miembros más antiguos deliberaron al respecto entre dos opciones: si querían seguir así o si se tenía que reducir el tamaño del grupo. Llegaron a votar. Pero antes de que la cosa fuera a mayores, Raúl, Javi y yo decidimos irnos por nuestra propia voluntad: era lo justo, era lo oportuno. Para mí, que acababa de descubrir una afición maravillosa, de repente parecía que todo aquel potencial de diversión e historias imaginadas se escapaba entre mis dedos como arena, sin poder evitarlo, sin poder contenerlo. 

¿No... no... no creéis que estáis exagerando un poco, chicos?
¡Nosotros sólo veníamos a jugar!


     Aquella fue mi mayor pifia alrededor de los juegos de Rol. 


     Pero hete aquí que vivimos en un mundo de dados de colores y símbolos extraños, juegos donde las pifias ya no son lo que eran y donde no es tan extraño conseguir resultados de fallos catastróficos con consecuencias positivas (si no sabéis de qué estoy hablando, mi queridas entes diversas, es que no estáis al día de las novedades roleras y las últimas reencarnaciones de Warhammer o StarWars. Ya lo corregiremos cuando acabe este desafío, no os preocupéis). O sea, el “no hay mal que por bien no venga” de toda la vida: de allí, de aquella amputación traumática, surgió la semilla de lo que sería mi segunda mesa de juego. En el ascensor de bajada hasta la calle mantuvimos una conversación que nunca salió (y nunca saldrá) de aquellas cuatro paredes de metal y plástico, y una semana después ya estábamos jugando. 

     Es en esa segunda mesa donde viví los mejores momentos de mi vida lúdica. Redescubrí el D&D con Javi y con él regresé a otra Tierra Media distinta a la anterior, pero igualmente divertida; Raúl nos llevó hasta Glorantha y los Reinos Jóvenes; y yo aporté variedad al asunto con Starwars y Traveller, La Llamada y uno de los primeros Vampiro La Mascarada que debió llegar a mi pueblo. Con el tiempo, nuestra mesa fue ganando integrantes y luego, con la aridez de la vida, perdiéndolos. 

     Y al final del camino, ironías que tiene la cosa, ambas mesas se fusionaron en una.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Tu mejor Crítico alrededor de los juegos de rol

     –Que no vuelvo.
     –Puri, exageras. 
     –No exagero, Amo. No hay quien hable con ese tío raro.
     –Mira, “ese tío raro” es un individuo importante en este negocio. Todos lo conocen. Tienes que volver y entrevistarlo. Y por cierto, no me llames Amo.
     –Que no, Herr Direktor. Que huele mal.
     –¿Herr Direktor?
     –Huele mal.
     –¿Cómo va a oler mal?
     –Apesta. Una vez tuve un novio que olía igual, y tuve que dejarlo aunque…
     –¿Aunque qué, Puri?
     –Bueno, él era un Master bastante competente. Pero no me dejaba jugar.
     –Qué pena. La tristeza me embarga. En fin, volviendo a lo nuestro, si quieres seguir trabajando aquí como becaria tienes que entregarme las entrevistas antes del día 30. Y el reloj corre, Puri. Tic-tac, tic-tac.
     –Pero Amo, es que huele muy mal…
     –Gajes del oficio. ¿O crees que yo empecé aquí, como el creador de opinión que soy, ya en la cúspide de la pirámide? No, Puri. Tú quieres conseguir la fama, pero la fama cuesta. Y aquí es donde vas a empezar a pagar.
     –Oh, Amo, pero QUÉ gran frase. Cuánta imaginación tiene usted, mi Señor. Siento cómo un creciente estremecimiento que me sacude desde el clit…
     –A veces no sé si me haces la pelota o es que vienes así de serie.
     –¿Amo?
     Y no me llames Amo.
     –Sí, Amo.

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     Prosigamos con nuestra noble labor evangelizadora donde lo dejamos ayer. Hoy, con todos ustedes:


     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS

     Día 8: Tu mejor Crítico alrededor de los juegos de rol

     La pregunta de hoy es fácil (ya tocaba una fácil), aunque su redacción pueda llevar a confusión. ¿Mi mejor crítico alrededor de los juegos de rol? Joer, conocer a mi viejo grupo de juego, sin lugar a dudas, porque con el tiempo se convirtieron en mis amigos más cercanos. 
     
     Me temo que no hay mucho más que añadir; hoy no hay una historia épica detrás, o un suceso gracioso que contar: he compartido muchas experiencias vitales, buenas y malas, con ese grupo de amigos (como le sucede a todo el mundo, vaya), y toda esa historia común no existiría de no ser por aquel crítico en socializar que saqué el día en que conocí a los chicos. Nacimientos, bodas, divorcio, fallecimientos, enfermedades, cabreos, reconciliaciones… 
     
     Toda una vida, lúdica y humana. 



Aquí, los chicos.
El de la recortada de repetición soy yo.





jueves, 7 de noviembre de 2013

Tu mayor pifia en una partida de Rol

     EL DESAFÍO DE LOS 30 DÍAS

     Día 7. Tu mayor pifia en una partida de Rol


     ¿La mía? Poco reseñable. ¿Habéis leído la entrada anterior, en la que os presentaba a Anacrom el Espadero? Pues el ficha se encontró con una sala repleta de trampas donde uno debía moverse con sumo cuidado… y entró corriendo con la misma discreción que Espinete en una tienda de globos. El suelo se abrió a sus pies y desapareció para siempre de la faz de la Tierra Media. Punto. Fin.


     Así que ahora que ya hemos cumplido con la letra del reto, vamos a entrar en el espíritu del asunto. O sea, la pifia buena, buena, la que te deja de piedra. Lo que buscaban los de Trasgotauro. La cosa comienza tal que así:

     En mi mesa hay dos amigos que se llaman Vicente. 

     A uno de ellos lo apodamos “El Montañés”. “El Montañés” mide unos cuatro metros de alto y tres de ancho, y con un leve parpadeo mueve el aire a tal velocidad que acostumbra a provocar huracanes. A su lado, The Gobernator de cuando hacía el Conan por ahí era estrecho de hombros.

     Así que, como soy un tío inteligente, no voy a meterme con él.


Chuck sólo tiene miedo a dos cosas:
su propio reflejo
y el Montañés.

     El otro Vicente es más delgado, y lo conocemos, entre otros motes, como “El Asimilador”. Posee el poder de los Borg de asimilar a otros jugadores convirtiéndolos en clones suyos. Varios jugadores temporales de nuestra mesa sencillamente desaparecieron tras entrar en contacto con nuestro Vicente.

     Pero además tiene otro poder.

     Atrae las pifias.

     Las atrae mucho.

     Así que en lugar de perder el tiempo contándoos algo acerca de una insustancial pifia propia, creo que voy a pasar a relataros una de las suyas, una de las más épicas. O al menos, una de las que con más cariño yo recuerdo. La llamaré…

     ¡LA ENFERMEDAD!

     Vamos con Vicente.

     Estábamos paseando por uno de esos mundos RuneQuesteros y llegamos a una zona pantanosa de infausto recuerdo. Infausto porque parecía estar situada en uno de esos vórtices del mal, un triángulo de las Bermudas donde salen pifias para cualquier cosa. ¿Que quieres ir a defecar por ahí? Pifia, estreñimiento dos semanas. ¿Que quieres cazar para que el grupo coma? Pifia, te ataca un caimán gigante de los pantanos. Sin ir más lejos, a mí se me cayó el casco y se hundió para siempre en aquel jodido barrizal: poco después un malvado bicho me atacó acertándome en toda la azotea tras tirar en la pertinente tabla de localizaciones (de la cual ya hablaremos otro día).

     En fin, que estábamos pasándolas canutas en el jodido pantano.

     En estas que el PJ de Vicente hizo uno de esas tiradas de constitución a las cuales te somete todo master cabrón cuando se aburre; el de aquel entonces, Raúl, un crack, no es que se aburriera mucho pero sí tenía un don para percibir cuándo algo iba a salir mal. Olfato, sexto sentido… qué sé yo. El caso es que nuestro querido compañero tiró y… Pifia. Nada raro en aquel pútrido lugar. 

     –No te preocupes –dijo Raúl–. Sólo has pillado alguna enfermedad chunga.
     –Pues qué bien.
     –Ahora haz otra tirada para ver cuánta constitución pierdes y cuándo tienes que volver a tirar. Cuanto menos saques, mejor.
     –99.
     –Hostias.
     –¿Cómo que “hostias”?
     –Nada, queeee… bueno, que pierdes más constitución de la esperada. Mucha más. Y la cosa se acelera. Pero tira otra vez, a ver si la controlas y…
     –100.
     –Hostias.
     –¿Otra vez “hostias”? ¿Y ahora que pasa?
     –Ahora pasa que como no saques una buena tirada la cosa puede acabar muy mal.
     –¿Cómo de mal? –preguntó Vicente.
     –Del todo mal.

     A esas alturas ya estábamos todos de pie y combados sobre la mesa para ver su tirada. No podía ser. Aquello no podía estar ocurriendo.

     –Venga tira. Con que no saques otra pifia ya me vale.
     –Ok. Ahí vaaaaaa… 100. Cagonlaputa.
     –¿Otro? ¿Cómo puedes sacar tres cienes seguidos?
     –El primero ha sido un 99.
     –Te estás muriendo muy rápido. Tira una última vez, porque la enfermedad está haciéndose con todo tu sistema nervioso y si fallas, no sé, puedes morir en segundos. ¡Cambia de dados, coño!
     –Nada: los soplo un poco y listo.
     –Vicente –dijo alguna mente cabal del grupo–, tío, cada vez que soplas un dado lo gafas. No lo hag…
     –¡¡Fuuuuuuuuu…!! Listo. Y ahora tiro y saco uuuuun… Mierda.
     –Mierda –dijo Raúl.
     –Mierda –dijo el cabal.
     –Mierda –dije yo.
     –Un 99 –sintetizó Vicente.

     Digamos que se licuó. Es la peor racha consecutiva que he visto jamás, y con mucha diferencia. Aquella forma de virus debía ser una imposible mutación resultante de la mezcla de la gripe aviar, el ébola, el constipado, el sarampión, la varicela, las paperas, la peste negra, la peste roja, la peste amarilla, la sífilis y la alergia al polen. 


Este nazi de lo de Indiana tardó mucho más en morir que nuestro Vicente.


     Afortunadamente la enfermedad no era contagiosa: de haberlo sido, Gloranta hubiera sido devastada en unos 40 segundos.

    Y otro día, ya que estamos, os cuento la segunda de sus pifias más épicas. Por título...

     
“¡LANZAMIENTO DE PESO!”

Soon, que dicen los british.